Boletín 134: Feministas manipulan caso de menor embarazada para que aborte a su bebe de tres meses
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Por Sergio Burga, Investigador Asociado
Argentina
En la pequeña ciudad de General Campos, provincia de Concordia – Entre Ríos, una menor de 11 años que quedó embarazada, al parecer víctima de abuso sexual por parte de un joven de 17 años cercano a su entorno familiar, se ha convertido en el “nuevo caso” utilizado por las feministas para promover el aborto en Argentina.
Una vez que la madre de la menor se enterara que su hija estaba embarazada, desesperada por la noticia solicitó al hospital San Salvador, que le practicaran un aborto, pero los profesionales del nosocomio se negaron a eso. Sin embargo para la abogada de la familia, esto no fue impedimento y acudió ante el Juzgado de Familia para solicitar el aborto y este a su vez solicitó estudios médicos a los hospitales que la atendieron con el fin de conocer los riesgos que implicaría un eventual aborto inducido en un caso de esta naturaleza.
Es en este momento donde las feministas se aprovechan de la situación y manipulan el caso de la menor, creando el argumento falaz de tratarse de un aborto “terapéutico”, pues “continuar con el embarazo es poner en riesgo la vida y la salud de la madre”. Empezaron a movilizarse y a difundir “la tragedia” por todos los medios y las redes sociales, donde la única solución según ellas es matar al niño que lleva en su vientre.
“… sí hay riesgo para la salud y la vida de la niña – de continuar el embarazo - Incluso una cesárea, que es lo que padecerá si no interrumpe el embarazo, también puede ser un riesgo para ella”
Mabel Bianco, presidenta de la Fundación Estudios e Investigación de la Mujer (FEIM) e integrante del comité coordinador del Consorcio Nacional por los Derechos Reproductivos y Sexuales.
“Nosotros tenemos un protocolo ante los casos de abuso porque el exceso de intervenciones puede revictimizar a la niña”
Daniel Cottonaro, especialista de Rehabilitación y Reparación de Derechos del Consejo Provincial de Niñez, Adolescencia y Familia de Entre Ríos (Copnaf).
“Una niña de 11 años es inmadura para ser madre, sufrió un daño grave como un abuso y hay que tener en cuenta además, su salud mental ante un embarazo”
Alicia Figueroa, ginecóloga del Hospital Durand de la ciudad de Buenos Aires y ex directiva del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam)
“Hay que tener en cuenta el sentido del aborto, porque puede liberar del cuerpo de esa niña lo que ella no eligió”
Irene Meler, doctora en psicología y coordinadora del Foro Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires.
“Es absurdo pensar en pedirle autorización a un juez para hacer algo que está expresamente permitido en el Código Penal y resulta por lo tanto no punible”
Carolina Comaleras, Conders-Entre Ríos
Giro inesperado
Después de que las feministas utilizaran toda su maquinaria en los medios para confundir a la opinión pública, algo
inesperado surgió. Y es que no necesariamente tener una supremacía en los medios de comunicación te asegura una victoria. Olvidaron el ingrediente político, pues quién tenía que tomar la decisión era el Juzgado de Familia, quien a su vez estaba esperando el informe médico para emitir un fallo. En el escenario, aparece el ministro de salud de Entre Ríos, Hugo Cettour, quien salió a apoyar el informe médico, dándole el respaldo político que necesitaba: “Desde el punto de vista de los médicos obstetras y los pediatras que le practicaron una ecografía, entendieron que el bebé estaba bien. Acto seguido contestaron ese oficio; comparto con los médicos del Masvernat que no hay ninguna causa para la interrupción del embarazo"
Estas declaraciones les cayeron como baldazo de agua fría a las feministas, quienes creían haber logrado su objetivo.
Definitivamente la opinión de los galenos y el apoyo del ministro fue fundamental para dilucidar este caso, que terminó, por declaraciones del abuelo de la menor, con la decisión de continuar con el embarazo y el retiro del pedido de aborto del Juzgado.
Hay que recordar que esta estrategia feminista fue utilizada en dos casos similares en Recife (Brasil) y Quintana Roo (México). Se trata de casos fabricados por ONG´s feministas que en ningún momento buscan el bienestar de las menores, sino usarlas como casos emblemáticos para promover su propia agenda abortista.




