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Reporte 6 (12/01/2007) |
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Estimados amigos: En Navidad el Papa Benedicto XVI hizo un extenso comentario acerca del descenso demográfico de Europa. Esperemos que escriba una encíclica sobre este asunto sumamente importante. Tal como Shakespeare escribió, “El mundo debe ser poblado”. Steven W. Mosher Presidente |
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| Muchos creen que el Colegio Cardenalicio escogió a Joseph Ratzinger como Papa en un intento desesperado por rescatar a Europa del secularismo, hedonismo, y la anticoncepción que amenazan con destruirla en las próximas décadas. Más aún, el nombre Papal que el Cardenal Ratzinger escogió fue el de San Benedicto, Padre de Europa. Es necesario, aunque poco probable, que el Papa Benedicto XVI tenga éxito en esta misión pues de no ser así el siguiente Papa probablemente venga de otro continente y de seguro concentrará sus energías en otra parte del planeta y no en el rápidamente envejecido Viejo Mundo. Mientras tanto, el Papa Benedicto ha tenido mucho que decir sobre la decadencia de los abundantes recursos de la Cristiandad Occidental. Creo que los bajos índices de natalidad se convertirán cada vez más en el tema fundamental del debate sobre el futuro de Europa (o la falta del mismo), y serán también el signo más evidente que admite el fracaso del proyecto secularista post-moderno. En pocas ocasiones en foros públicos el Papa ha puesto en evidencia los dañinos índices de natalidad y ha examinado su significado. Pero fue quizás durante su discurso anual de Navidad a la Curia Romana del 22 de diciembre donde habló de este tema de forma más extensa. |  | El discurso ofrecido en la Sala Clementina del Vaticano recopiló los eventos más resaltantes del año, incluyendo el viaje del Papa a España. “La visita a Valencia, España, estuvo marcada por el tema del matrimonio y la familia,” dijo su Santidad. “Fue hermoso escuchar ante la gente reunida de todos los continentes, el testimonio de matrimonios bendecidos con un gran número de hijos quienes se presentaron ante nosotros y hablaron de sus respectivos recorridos en el sacramento del matrimonio y en sus grandes familias. Ellos no ocultaron el hecho de que también tuvieron días difíciles que los llevaron a pasar por períodos de crisis. |
| Más aún, precisamente a través del esfuerzo de apoyarse día tras día, precisamente tras aceptarse el uno al otro siempre de nuevo en el crisol de ensayos diarios, viviendo y sufriendo al máximo su inicial “si”. Precisamente en esta senda del Evangelio del “morir a uno mismo” ellos han crecido, se han vuelto a descubrir y han llegado a ser felices.” El Papa Benedicto tomó esta experiencia para reflexionar sobre la naturaleza de la crisis demográfica de Europa. Incluso las estadísticas infladas dadas por el Fondo de Población de las Naciones Unidas ubican el índice de fecundidad de Europa en un letal 1.4 y muestran que la población de Europa actualmente se está encogiendo. “Ante estas familias con sus hijos, ante estas familias en quienes las generaciones se cogen de las manos y el futuro se hace presente, el problema de Europa (que no es otro que no querer tener niños) penetró mi alma. Para los extranjeros esta Europa luce cansada, de hecho pareciera que estuviera deseando tomarse una licencia de la historia,” dijo el Papa al referirse al impulso suicida de este continente apóstata. “¿Por qué las cosas están así? Ésta es la gran pregunta. La respuesta es indudablemente más compleja…. En mención a estas dificultades, quizás las razones también llegan a estar más claras del por qué para muchos el riesgo del tener niños parece demasiado grande. Un niño necesita atención afectiva lo que significa que debemos dar a los niños algo de nuestro tiempo, el tiempo de nuestra vida. Pero precisamente esta “materia prima” de vida (que no es otra cosa que el tiempo) parece ser siempre más escaso. El tiempo que tenemos disponible es suficiente apenas para nuestras propias vidas. ¿Cómo podríamos entregarlo dándolo a alguien más? Tener tiempo y dar tiempo, ésto es para nosotros una manera concreta de aprender a darse, perdiéndose a uno mismo a fin de encontrarse." En sociedades modernas organizadas alrededor de la producción (producción económica y no en la producción de la siguiente generación de seres humanos) e infectadas con el feminismo que ha conducido a las familias a tener dos rentas como una necesidad para los hogares con un estilo de vida de clase media, la gente no tiene tiempo para los hijos. ¿Podría haber más observaciones profundamente críticas acerca de la vida moderna que ésta? | Adicionalmente, el Papa señaló que no muchos adultos tienen una idea clara de cómo criar niños. “Se suma a este problema hacer el difícil cálculo: ¿Qué reglas debemos aplicar para asegurar que la niñez siga el camino correcto?, y al obrar así, ¿cómo debemos respetar su libertad? dijo. “El problema se ha vuelto más difícil porque ya no estamos muy seguros de las normas a transmitir; porque ya no sabemos cuál es el uso correcto de la libertad, cuál es la manera correcta de vivir, qué es lo moralmente correcto y qué es inadmisible. El espíritu moderno ha perdido el norte y esta falta de orientación nos impide guiar a otros hacia el camino correcto.” El Papa explicó que la situación es incluso peor de lo que parece. “Ciertamente el problema es incluso más complejo” dijo. “El hombre contemporáneo está inseguro sobre el futuro. ¿Es aceptable traer a alguien a este futuro incierto? En pocas palabras, ¿es algo bueno ser una persona? Esta profunda falta de seguridad en uno mismo más el deseo de tener la vida entera para sí mismo es quizás la más peligrosa razón de por qué para muchas personas el riesgo de tener hijos es casi absurdo.” Cuando la duda se cierne sobre el saber si “es algo bueno ser una persona” y este cuestionamiento se extiende en una civilización, ¿qué puede salvarlo sino una profunda renovación espiritual? Dada la autodestrucción risible de las moribundas iglesias protestantes de Europa, ¿puede alguna otra fuerza que no sea la Iglesia Católica proporcionar esta renovación para Europa? O quizás se piense que el rápido crecimiento de Europa a costa de la alta fecundidad de la población musulmana proporcionará su propia reforma espiritual al continente. |  | | Este desastre es tan grave y está tan presente en las raíces metafísicas de lo profundo del alma de los hombres y mujeres cristianas, que podemos esperar que el Papa escriba una encíclica exclusivamente sobre esta crisis. |
| “De hecho, podemos transmitir vida de una manera responsable solamente si podemos trascender a algo más que la mera vida biológica, es decir, dándole un sentido que prevalezca incluso en las crisis que vengan a lo largo de la historia y con la certeza de que la esperanza será más fuerte que las nubes que obscurecen el futuro”, continuó Benedicto. “A menos que aprendamos de nuevo cuáles son las bases sobre las que se apoya la vida, a menos que descubramos una nueva manera de reafirmar la fe será cada vez menos posible para nosotros que confiemos a otros el regalo de la vida y la tarea de un futuro desconocido. Finalmente, unido a eso está también el problema de tomar decisiones definitivas: ¿Puede el hombre unirse voluntariamente a alguien por siempre? ¿Puede decir un sí por toda su vida entera? Sí, él puede. Fue creado para esto. De esta misma manera opera la libertad humana y con ella el sagrado contexto del matrimonio es también creado y elevado, formándose una familia y de esta manera se va construyendo el futuro.” El Papa fue claro al condenar los sí condicionales bendecidos por el estado en uniones civiles para las parejas no casadas y deplorar la naturaleza anti humana de las “uniones” de personas del mismo sexo. |  | "¿Puede el hombre unirse a alguien voluntariamente?, ¿puede decir un "si" por toda su vida? Si, él puede. Fue creado para ésto." |
| Aquellos que están a favor de la sodomía no tienen ningún respeto por el cuerpo humano, dijo el Papa. “Tal aceptación de las teorías que enuncian que el hombre es su inteligencia y sus deseos decidirían independientemente qué es el hombre y qué no. De esta forma la corporeidad es desdeñada con la consecuencia que el ser humano termina destruyéndose en la búsqueda de la emancipación de su cuerpo (del “aspecto biológico”),” afirmó Benedicto. Viendo las indiscutibles tendencias que imperan en el mundo occidental, ¿cómo puede alguien discrepar de estas afirmaciones? El Papa también ha hecho otras referencias públicas menos extensas sobre los pobres índices de nacimientos. A un grupo de Obispos canadienses en su visita ad limina del 20 de mayo les dijo “Lo central del alma cultural de la nación es el inmensurable regalo de la fe que hemos recibido de Cristo y que celebramos a través de los siglos con el profundo regocijo por las personas de nuestra tierra. No obstante así como muchos países Canadá está sufriendo hoy en día los devastadores efectos del secularismo. El intento por promover una visión de la humanidad lejos del orden trascendente de Dios y de la luz que revela a Cristo pone fuera del alcance de hombres y de mujeres ordinarios la experiencia de la esperanza genuina. Uno de los síntomas más dramáticos de esta mentalidad, que se manifiesta claramente en sus propias regiones, es la dramática caída del índice de natalidad. Este preocupante testimonio de inseguridad y miedo (aunque no siempre es consciente) contrasta con la experiencia perfecta del amor verdadero que por su naturaleza está marcada por la confianza, busca el bien del ser amado y mira a lo eterno.” |
| En la audiencia pública del miércoles 31 de agosto del 2005 el Papa dijo “El salmista ensalzó en particular a “los hijos de la juventud”: el padre que tuvo hijos en su juventud no sólo los verá en sus años de mayor vigor sino que serán su ayuda en la vejez. Por lo tanto el podrá para enfrentar el futuro con confianza, como un guerrero armado con una aljaba de “flechas” apuntando victoriosas, eso son sus hijos. El propósito de esta imagen, tomada de la cultura de esos tiempo es celebrar la seguridad, la estabilidad y la fuerza que se encuentra en una familia grande. De la misma forma es presentada nuevamente en el Salmo 128 en el cuál se bosqueja el retrato de una familia feliz. El cuadro pasado muestra a un padre rodeado por sus hijos, el cual da la bienvenida con admiración a las puertas de la ciudad, el asiento de la vida pública. Procrear representa un regalo que da la vida y brinda bienestar a la sociedad. Estamos enterados de ésto en nuestros días frente a las naciones que están desprovistas de la frescura y de la energía de un futuro representado por los niños. Todo ello debido a la pérdida demográfica.” Los índices de natalidad son bajos no sólo en Europa y Canadá sino también en la mayoría del resto del mundo cristiano, incluyendo las naciones de América Latina y los Estados Unidos. Nuestras sociedades están envejeciendo rápidamente. Este desastre es tan grave, y está tan presente en las raíces metafísicas de lo profundo del alma de los hombres y mujeres cristianas, que podemos esperar que el Papa escriba una encíclica exclusivamente sobre esta crisis. Una encíclica como ésta elevará este asunto a un nivel de importancia y toma de conciencia que merece y quizás podamos encontrar una solución a tiempo antes de que sea demasiado tarde. Los bajos índices de natalidad de cada nación occidental no son acaso pruebas de la profunda sabiduría de las enseñanzas de la Iglesia sobre secularismo, matrimonio, feminismo, anticoncepción y aborto.? El jihad islámico y el “calentamiento global” son frecuentemente presentados como las amenazas actuales más peligrosas del mundo occidental. Incluso estos problemas parecieran desvanecerse ante la crisis demográfica, pues como es lógico sin gente todo lo demás deja de importar. Tenemos esperanza de ver pronto semejante documento papal. |
| | Joseph A. D'Agostino es Vice Presidente para las Comunicaciones de la Population Research Institute. |
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Steve Mosher es el Presidente del Instituto de Investigación en Población (Population Research Institute), una organización sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblación en el mundo.
(c) 2008 Population Research Institute.
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