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Boletín 44 (29/08/2006) PDF Imprimir
 

Editorial

 
 

Para los escépticos:
¿Existen campañas a favor del aborto?

 
Hace poco en una reunión en la Cancillería de un país de latinoamericano hablábamos con una funcionaria de alto rango acerca de la presión internacional para legalizar el aborto. La funcionaria prácticamente nos dijo que pensar de esa manera era paranoico. Además agregó que “a nadie en su sano juicio se le podía ocurrir que hubiera gente a favor de la legalización del aborto a demanda o por cualquier razón”. Pero fue más allá y dijo que “sólo se trataba de despenalizarlo en los casos extremos en los cuales el aborto fuera la única salida”. La verdad es que poco importa en qué acabó esa conversación. Lo importante fue que pudimos constatar una vez más en qué consiste la eficacia de la estrategia comunicacional de los grupos abortistas: hacer pensar a mucha gente que no existen, que no se organizan y que lo que piden es aislado y pensando en la gente.

Pero cuando uno ve una serie de noticias en un lugar (como es el caso de Argentina) surgen en la cabeza varias preguntas: ¿Existen campañas a favor de la legalización del aborto o es una especulación injusta y trasnochada sin fundamento en la realidad? ¿Existe una pauta predeterminada con un objetivo final en relación al tema del aborto o se trata de múltiples coincidencias que los grupos conservadores asocian maliciosamente? En este boletín hemos querido poner a disposición del lector algunos hechos para que saque sus propias conclusiones y en todo caso vea por sí mismo si es paranoia o un juego perverso de manipulaciones.

El escenario elegido en este caso es Argentina. La primera información que pondremos a su consideración es la aparición de la ya conocida abogada colombiana Mónica Roa en un diario de Buenos Aires hablando de la aceptación de su demanda en la Corte Constitucional de Colombia. ¿Qué interés tuvo la publicitada “heroína” de la despenalización del aborto en su reciente visita a la Argentina? ¿Qué es lo que tenía para decir a los argentinos? Reproducimos algunas afirmaciones en la entrevista que concediera al diario Página 12. Roa misma cuenta el secreto de su éxito en Colombia: no fue su argumentación legal sino lo crucial fue su estrategia comunicacional. En esa entrevista revela cómo hizo para cambiar la opinión pública logrando que “el aborto se volviera políticamente correcto”.

La segunda tiene que ver con serie de eventos directamente relacionados con el aborto. 1.- La posición del gobierno de Néstor Kirchner de apoyar el aborto, expresado fundamentalmente a través de su Ministro de Salud, Ginés González García. 2.- La reciente agudización del debate (con un consiguiente aumento de la cobertura mediática) a raíz de un proyecto de reforma del Código Penal para ampliar las causales de aceptación del “aborto legal”. 3.- El surgimiento en estos últimos días de sendas presentaciones en los tribunales de casos para conseguir autorización para un aborto.

¿Casualidad? Nuestro colaborador en Argentina Ignacio Moro nos ofrece más abajo una lectura y explicación sugerentes sobre estos hechos y a dónde apuntan.

En todo caso este análisis sumado al episodio de la Cancillería nos resultaron sumamente esclarecedores para entender que la táctica central en la estrategia comunicacional del lobby pro-aborto es evitar a toda costa decir cuál es su meta. Así lo hicieron en los Estados Unidos primero y en Colombia después. Así lo están haciendo en Argentina ahora.

Comienzan mostrando casos extremos (que es su forma de disolver el valor incondicional de todo ser humano tras argumentos sentimentales y efectistas). Tienen mucho cuidado en no dar el siguiente paso hasta que las condiciones socioculturales les sean favorables. Mientras tanto buscan aliados para presentar un supuesto consenso social aislando y neutralizando a la oposición (claramente identificada por Mónica Roa como la Iglesia Católica). Trabajarán con periodistas para darle forma a un mensaje digerible para la opinión pública. Finalmente coparán con ese discurso los círculos de poder político y se sentarán a esperar que todo vaya cayendo. Y no debemos engañarnos: nunca se conforman con poco… lamentablemente no creemos que en Argentina sea la excepción. Excepto que todo esto sea una gran “casualidad” y las campañas no existan.

Carlos Polo Samaniego
Director de la Oficina para
América Latina
Population Research Institute


 Entrevista a Mónica Roa en “Página 12”
Extraeremos algunos pasajes que resultan muy interesantes de comentar. La entrevista completa realizada por Mariana Carbajal la puede leer visitando el website del diario argentino Página 12

“La presentación (de la demanda) fue el resultado de un trabajo previo de nueve meses, durante los cuales preparamos jurídicamente la demanda, definimos una estrategia de comunicación e hicimos reuniones con posibles aliados, siempre con confidencialidad porque la idea era que fuera una sorpresa sobre todo para la oposición, fundamentalmente encarnada en la Iglesia Católica...”

Comentario:
Roa tuvo una gira por todo Estados Unidos preparando su estrategia donde lo comunicacional siempre fue lo central. Así lo explicó en la Facultad de Leyes de la Universidad de Nueva York. En nuestro boletín 22 damos los detalles de lo cuasi teatral y efectista de esa estrategia explicada por la misma Mónica Roa. Lo estrictamente jurídico de la primera demanda de Roa (a la cual se refiere aquí) debió ser modificado a pedido de la Corte. Esa primera presentación tuvo problemas formales que dieron lugar a una segunda demanda la cual consiguió finalmente el fallo a su favor.

“Estudiamos cómo los medios de comunicación cubrían el tema desde 1976... Nos dimos cuenta ...que las principales fuentes de los periodistas eran sacerdotes de la Iglesia Católica y de vez en cuando salían a hablar las feministas, como la otra esquina radical,... Entonces, en los meses previos a iniciar la demanda contactamos a periodistas y... les propusimos otras fuentes alternativas, les dimos mi tarjeta, los fuimos preparando. Asumimos que (el debate) no era religioso. Este cambio en los términos de la discusión fue clave”.

Comentario:
Ésta es la mejor descripción que Roa hace de su propio trabajo. Es un mapa de ruta que muestra cómo la manipulación de los medios fue un objetivo específico inicial. Para ello buscó desacreditar a la Iglesia Católica proponiéndola como la principal enemiga y obstáculo de los “derechos de las mujeres”. Cuando Roa dice “otras fuentes alternativas” se refiere a que “creó” un grupo de actores que compartían su mensaje pro abortista. Al mismo tiempo aisló a Obispos y católicos en general (y no pocos evangélicos) creando la idea que era una gran mayoría en contra de un grupo de “conservadores” radicales. “Fundamentalistas”, “la ultra derecha religiosa” o “grupos minoritarios dentro de la Iglesia” fueron algunos apelativos usados en la campaña para desacreditar a la oposición. Con el control de los medios, poco importó que se presentaran dos millones de firmas en la Corte Constitucional o casi un millón de personas marcharan en Bogotá protestando contra la demanda de Roa.

“Sin embargo, el apoyo que empezamos a recibir fue determinante. Cada vez más gente fue sumándose y sumándose: editoriales de todos los diarios más importantes y columnistas de opinión apoyaron la demanda. La elite intelectual fue la primera en pronunciarse a favor, se sumaron el procurador general de la Nación, la primera dama, el Ministerio de Protección Social, la Academia Nacional de Medicina... hasta que se convirtió en políticamente correcto apoyarla.”

Comentario:
Roa nos enseña lo importante que puede ser crear una imagen de consenso generalizado. En eso los medios de comunicación son indispensables. Roa y sus colaboradores prepararon a muchos de estos personajes. En la presentación antes citada de la escuela de Leyes de Nueva York, Roa habló incluso de haber preparado a uno de sus supuestos críticos a quien le pidió que la acuse de no ser tan radical para crearse una apariencia de pedir sólo lo justo. Tal vez el momento más fuerte de su estrategia fue cuando los medios de comunicación colombianos comenzaron a dar tribuna sólo a aquellos que apoyaban al aborto y negársela a todos aquellos que se oponían.

“Un mes después de presentar la demanda se hizo una encuesta nacional y mostró que el 85 por ciento de la población estaba en contra de cualquier tipo de despenalización. En marzo, antes del fallo, ya la opinión pública estaba mayoritariamente a favor de la despenalización parcial, que fue lo que pedimos; 54 por ciento pensaba así. Y después de la sentencia ese apoyo subió a más del 60 por ciento.”

Comentario:
Resulta sorprendente cómo se parece todo esto a lo que describió en su momento el Dr. Nathanson respecto a la legalización del aborto en USA. Un manejo de medios adecuado y un mensaje falaz pero propalado convenientemente fue cambiando la opinión pública (y luego política) de los norteamericanos. Una pequeña minoría muy poderosa imponiendo sus ideas a la población total. Un tribunal supremo de Justicia fallando contra la Constitución y contra los principios de la mayoría. La llamada “opinión pública” jamás tuvo menos opinión y nunca fue tan minoritaria como entonces. Fue algo planeado, ejecutado y finalmente impuesto. Si esto se hizo en uno de los bastiones más importantes de la democracia y la libertad, ¿habrá algo que los inhiba de intentarlo en nuestros países latinoamericanos donde apenas estamos luchando por tenerlas?

“...nos basamos en todas las recomendaciones que han hecho a Colombia los comités de monitoreo de la ONU... estos comités ...han dicho que los países que tienen altos índices de mortalidad materna y aborto ilegal o altamente restringido, violan el derecho a la vida de las mujeres.”

Comentario:
Aquí se citan un par de argumentos falaces para justificar la despenalización del aborto (que hemos documentado en su momento). En el boletín 11 y boletín 12 , hemos explicado cómo estas “recomendaciones” de los Comités de monitoreo no son vinculantes pero por la manipulación de grupos se convierten en una presión ominosa para nuestras naciones. En el boletín 26 explicamos cómo a nivel mundial la despenalización o legalización del aborto no disminuye las muertes maternas ni contribuye a la salud de las mujeres. Pero en las frases de Roa se ve claramente que su cometido con su demanda era que el aborto sea considerado como un derecho en todo el sentido de la palabra. ¿Usted, estimado lector, cree que si Roa hubiera comenzado diciendo que su objetivo era que el aborto se convierta en un derecho amplio y sin restricciones en Colombia, hubiera logrado su cometido? Es obvio que no. Por eso necesitaba montar una campaña gradual que ahora quiere exportar a otros países y ya ha empezado en Argentina.

¿Qué pensaríamos si alguien recurriera a la justicia, pidiendo autorización para realizar algo que no está penado por la ley? Aunque parezca extraño, esto es lo que está ocurriendo en la Argentina por segunda vez en menos de dos meses. Convirtiéndose además en ambos casos, en la noticia que acaparó los medios de todo el país durante varios días.

A principios de julio pasado, la madre de una joven discapacitada mental, embarazada como producto de una violación, solicitó a la justicia de la Provincia de Buenos Aires, autorización para que su hija abortara. El aborto no se realizó a pesar de la autorización del más alto tribunal provincial, porque los médicos se negaron a practicarlo, a causa del avanzado estado del embarazo.

Un mes después, otro caso similar en la Provincia de Mendoza, se convirtió nuevamente en noticia nacional. Esta vez, la Suprema Corte provincial resolvió en sólo 3 horas, rechazar el amparo presentado por organizaciones pro-vida y autorizar el aborto.

Para quienes no están interiorizados en el tema, el Código Penal Argentino considera al aborto un delito contra la vida de las personas –en consonancia con la Constitución Nacional que defiende el derecho a la vida desde el momento de la concepción- pero renuncia a penarlo en dos casos: cuando corre peligro la vida o la salud de la madre, o en caso de violación a una mujer idiota o demente. En esta última excepción, se amparan los que promovieron dichas acciones legales.

Sin dudas se trata de una grave deficiencia del Código Penal Argentino, que renuncia a defender la vida del niño por nacer en estos casos. Pero lo que llama la atención es el por qué de semejante repercusión mediática, para reclamar por algo que no está penalizado por la ley desde hace décadas.

Una reciente entrevista (Ver entrevista "Página12") a la abogada colombiana Mónica Roa, publicada hace poco por el diario Página/12 de Buenos Aires, lo explica abiertamente. Allí, la Dra. Roa, coincidentemente de visita en Argentina por estos días, relata cómo fue la estrategia utilizada en su país para lograr por vía judicial la despenalización del aborto, como primer paso hacia su total liberalización.

El reportaje, nos permite entre otras cosas, conocer los nombres de algunas de las ONG y organismos oficiales e internacionales que promueven el aborto en toda América Latina y también entender a qué se debe que sean abogados especializados en DDHH y derecho internacional quienes patrocinan estos casos. Y sobre todo, la importancia capital de los medios de comunicación en el éxito de esta estrategia.

Lo cual contesta nuestra pregunta inicial. En este momento, no se trata de cambiar las leyes, sino de crear la opinión generalizada de que en estos casos, el aborto no es un delito no punible –que es lo que dice la ley- sino un derecho humano de las mujeres, abriendo así la brecha para sucesivas etapas en la estrategia de liberalización total del aborto.

Ignacio Moro

Nació en la ciudad de Buenos Aires (Argentina), donde se graduó de Ingeniero Electromecánico. Su carrera profesional ha estado vinculada principalmente a la industria automotriz.

Fue cofundador en 1983 del Movimiento Familia y Vida, participando desde entonces de diversas campañas en defensa de los valores de la familia y la vida, siguiendo el llamado del Papa Juan Pablo II en su encíclica “Familiaris Consortio”.

En 1993 fue cofundador y primer Presidente de la Fundación Argéntea, que tiene como fin promover el desarrollo integral de la persona humana en la sociedad, desde los valores de la vida y la familia. Allí participó de la publicación de la revista “Vertebrar”, y representó a la fundación en la Rueda de Enlace de ONGs. También coordinó la venta y difusión en la provincia de Córdoba (Argentina), de la colección de libros “Aprendiendo a Querer” (desarrollo de la personalidad y educación sexual para adolescentes) editada por ALAFA.

Actualmente es Vicepresidente de dicha fundación, y vive en la ciudad de Córdoba.

 
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