
El Dr. Horacio Croxatto Avoni es todo un personaje en el debate sobre la “Píldora del Día Siguiente” (PDS) en América Latina. Presentado como “reconocido investigador mundial” en el tema se ha paseado por todos los países donde el debate ha prendido. Hoy le toca estar en Costa Rica. Un proyecto de Ley General de Salud quiere incluir por segunda vez la llamada “Anticoncepción de Emergencia” y los interesados han echado mano de sus servicios.
El día 7 de marzo de 2006, el diario La Nación de Costa Rica reproduce una entrevista que sigue el calco de lo que ha sido su labor en otros países. Su testimonio es simple y directo: “la píldora del día siguiente no es abortiva”. En este punto cuando uno espera de este “experto en reproducción humana” que acompañe las pruebas de su afirmación como lo haría cualquier profesional aplica lo que se ha convertido en su marca personal. Dueño de una habilidad que sería envidia de los mejores ilusionistas pasa inmediatamente la carga de la prueba a quienes no aprueban el uso de la píldora.
Comienza diciendo: “se pensaba que la píldora impedía la implantación del embrión, algo que es sinónimo de aborto”. |
| Es decir establece el objetivo a destruir y lo cuestiona frontalmente. Y para esto toda su imagen está estudiada. En su presentación en los medios no falta alguna mención adrede de sus investigaciones en curso para dar la idea de que nos ofrecerá el estado actual de la ciencia médica. Sin embargo, no es así, lo que viene es la repetición del cuento. |
|
| El libreto de Croxatto continua así “Lo cierto es que no existían suficientes pruebas científicas para respaldar esa afirmación, pero de ahí viene la creencia de que la actual píldora es abortiva” El punto central de su estrategia está dado. Ahora quién quiera oponerse a la píldora tendrá que demostrar que no es abortiva. Lo dijo esta “eminencia” y un coro de “médicos” locales cuya cercanía al laboratorio que está detrás no se menciona, pasa desapercibida. Si no fuera por el cambio de locación sería un “refrito” como lo llaman en el argot periodístico. Lo dijo igual en Chile, en Perú y en cuanto sitio se le necesitó.
Planteada la estrategia de los promotores de la PDS de esta manera. La pregunta: ¿la píldora del día siguiente es o no abortiva? Les resulta conveniente. Un manejo desigual de medios de comunicación presentará desafiantes a Croxatto y Cía repitiendo sin cesar que no hay pruebas para decir que no es abortiva. |
|
|
|
Porque comunicacionalmente es más efectiva. Aunque parece sencilla e inofensiva la diferencia, en el debate es crucial. Los promotores de la PDS tiene una estrategia comunicacional diseñada para rebatir la afirmación de que la PDS es abortiva. Esta discusión sobre si la PDS es abortiva o no termina siempre en un debate filosófico, de principios. Y en ese tipo de debates, comunicacionalmente hablando, no hay vencedores ni vencidos. Frente a un debate en medios, el común de la gente tiende a pensar que cada uno tiene su “verdad”; “tú tienes tu verdad y yo la mía”, y cada uno piensa como quiere.
En cambio debatir sobre los efectos antimplantatorios de la PDS se convierte en una cuestión técnica. Se traduce en una pregunta directa para ser respondida por un sí o por un no. ¿se puede o no se puede descartar el efecto antimplantatorio de la PDS? ¿qué dice la ciencia actual, los estudios más recientes? ¿qué dice la FDA? ¿qué dicen los fabricantes? ¿qué dice la OMS? Eso da lugar a presentar pruebas y a mostrar documentos, y a superar la pseudo ciencia de las “declaraciones”. Obviamente al confrontar las evidencias científicas nuestros adversarios se desarman y mienten, tal como ha pasado en Perú y Ecuador. Eso pone a toda la documentación médica de nuestro lado y a ellos contra la pared, con el peso de la prueba.
Porque además es la norma en el mundo farmacéutico. Recordemos que no hace mucho el laboratorio Merck, Sharp & Dome retiró del mercado su producto “Vioxx” por la posibilidad que existía de embolias cerebrales. Era una posibilidad en uno de varios miles de pacientes que usaban el producto. Merck no pidió que alguien le demostrará que su producto tenía esos efectos colaterales. Lo reconoció como su obligación y responsabilidad que finalmente los llevó a retirar el producto del mercado con una pérdida millonaria y la devaluación de alrededor de 20% en el valor de sus acciones en bolsa. Y no es el único caso, algunos años antes la misma figura se cumplió para Bayer con cerivastatina, un producto para reducir el colesterol que tenía la posibilidad de causar daño muscular. Y podemos citar muchos casos más. La seguridad y la protección de la vida humana son una norma que en el caso de la PDS se pretende ignorar.
¿A quién hay que hacerle la pregunta correcta?
A Croxatto, a sus discípulos y a sus “sponsors”
No nos dejemos engañar por sus artilugios. Son ellos quienes tienen la obligación de demostrar que la PDS no tiene el efecto antimplantatorio. Es la obligación moral y legal que tiene todo aquel que quiera usar una droga en seres humanos. E incluso los grupos ecologistas exigirían los mismos estándares de inocuidad para tratar animales.
A las autoridades y a los políticos
Conocemos la presión a favor de la PDS por parte de organizaciones internacionales como UNFPA, OMS, IPPF y éstas a su vez a asociaciones locales para entre todas influir en políticos, autoridades sanitarias y hasta jueces. Estos impondrán la pregunta que les conviene a menos que nosotros hagamos algo al respecto.
Dos ejemplos de la campaña electoral peruana. El primero es Alan García que preguntó a su hija bióloga que estudia en USA si la píldora es abortiva o no, y ésta le había asegurado que la mayoría de científicos decía que no era abortiva. Con esa seguridad, García promovería la PDS en un eventual gobierno, a pesar de estar en contra del aborto. ¿El Sr. García concluirá lo mismo si le hace la pregunta correcta a su hija?
El segundo es Lourdes Flores Nano que ante la insistencia de la prensa dijo que su gobierno “seguiría el criterio de la OMS sobre la AOE”: Lo hizo porque no hace mucho la OMS emitió un Fact Sheet donde decía que la AOE no era abortiva (documento publicitado ampliamente por los grupos feministas). Sin embargo, la OMS no ha negado el efecto antimplantatorio sino sólo lo ha dicho que no es abortiva porque considera la implantación como inicio del embarazo. Pero ¿seguirá diciendo lo mismo si al hacerle la pregunta correcta se dé cuenta que aceptar la legalidad de la AOE contravendría el criterio de constitucionalidad explicitado por el Ministerio de Justicia? |