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Boletín 34 (24/02/2006) PDF Imprimir

Algunos países del Tercer Mundo ya deberían haberse “jubilado” en control poblacional que financian los Estados Unidos. Uno de los objetivos oficiales de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional - USAID es “la estabilización de la población” en países en desarrollo. En términos actuales, todos los esfuerzos para lograr ese objetivo son lo que hoy día llamamos programas de “planificación familiar”. En esta época de déficits fiscales tremendos, los contribuyentes norteamericanos pagan más de 400 millones de dólares al año (en un estimación muy moderada) para reducir poblaciones de naciones del Tercer Mundo que ya han colapsado o están a punto de colapsar. De hecho, si USAID quisiera promover una estabilización de la población a largo plazo en el Tercer Mundo, debería estar animando a las mujeres a tener más niños y no menos. Las tasas de natalidad han descrito una trayectoria hacia la baja en casi todos los países del mundo.

Más de 50 países en desarrollo están en la lista de planificación familiar de USAID. Estos están en América Latina, el Caribe, Europa, el Medio Este, Asia y África. Algunos de ellos tienen un peligrosísimo descenso en la natalidad y ningún análisis racional determinaría incluirlos en programas de anticoncepción.

Rusia, que usualmente no se considera un país en desarrollo, está en la lista. ¿Estamos seguros que Rusia puede hacerse cargo de sí misma cuando se trata de planificación familiar? Siendo sinceros, no puede. Vemos que su población está cometiendo suicidio. Según las cifras de la División de Población de las Naciones Unidas, la tasa de natalidad en Rusia ha caído a 1.4 niños por mujer, muy por debajo de la tasa mínima de reemplazo poblacional de 2.1. Eso es resultado también de la significativa emigración de rusos a otras partes del mundo. La población de Rusia ya se viene reduciendo 500,000 habitantes por año mientras su población envejece rápidamente. Si las norteamericanos tenemos que contribuir con nuestros impuestos para ayudar a Rusia en el aspecto demográfico, en todo caso sería para promover los nacimientos en lugar de lo contrario.

USAID no sólo envía anticonceptivos a gran escala a los que fueran nuestros poderosos enemigos. También lo hace a la diminuta Armenia que fuera una víctima del genocidio perpetrado por los turcos en el siglo XX y que actualmente tiene una tasa de natalidad de 1.4. Este país que comenzó el proceso con 3 millones ya está perdiendo habitantes año a año. Las Naciones Unidas proyectando en forma moderada los jubilados (personas de 65 años o más) en el total de la población de Armenia afirma que éstos se duplicarán hasta ser el 24% en el 2050. ¿Podrá Armenia afrontar esto? ¿Por qué los norteamericanos a agudizar más este problema?

Uno de los vecinos de Rusia, Georgia, cuenta con una tasa de natalidad de 1.4 y una población que se reduce. Bulgaria tiene una sombría tasa de natalidad de 1,2 y también decrece. Rumania 1.3 e igualmente se reduce. La nación unida de Serbia y Montenegro tiene una tasa de 1.6 y una población en decrecimiento. La República Democrática de Ucrania tiene una tasa de 1.2 y un rápido decrecimiento de su población. Todas estas naciones, con poblaciones ya en franca reducción y con tasas de natalidad que las llevarán a una mayor reducción en el futuro, siguen contando con fondos de USAID para planificación familiar.

En vez de eso, la agencia debería estar enviando niños que desesperadamente se necesitan en esas naciones cuyos sistemas de seguridad social se irán a la bancarrota por falta de personas en edad laboral en las próximas décadas. El futuro de la caja fiscal en esos países hace que los problemas de los Estados Unidos en relación a la seguridad social en salud y pensiones no parezcan importantes.

En nuestro continente, USAID tiene programas de planificación familiar en países con tasas de natalidad sobre el nivel de reemplazo pero donde las Naciones Unidas proyectan para muy pronto que muchos de ellos ya no las tendrán. ¿Por qué Estados Unidos está impulsando esta tendencia suicida? Actualmente Jamaica tiene una muy poco adecuada tasa de natalidad de 2.3, pero caerá bajo el reemplazo en 20 años a lo más. Bolivia, ahora en 3.5, caerá bajo el reemplazo en 30 años. República Dominicana está en 2.6 pero caerá a 2.1 en 25 años. Y así en la mayoría de los demás países incluyendo El Salvador y Nicaragua. Además, hay que tener en cuenta que estas naciones envían numerosos migrantes cada año y necesitan una tasa de natalidad más alta que 2.1 para mantener sus poblaciones estables y los indicadores demográficos de edad en niveles permisibles.

Es evidente que algunos países deberían estar libres de los intentos de reducción poblacional. Si USAID tuviera que hacer algo en el tema demográfico, debería promover lo contrario.

Steven W. Mosher
Presidente

Algunos podrán decir que independientemente de lo acertado de los esfuerzos de USA en otros lados, en el África Sub Sahariana con sus incesantes hambrunas y otros desastres, promover la anticoncepción es una buena idea. Pero no es el caso tampoco. Estas hambrunas, masacres, guerras civiles y la pandemia del SIDA significan que las altas tasas de natalidad son necesarias para que estas naciones no se extingan. Incluso la relativamente próspera Sudáfrica, también en la lista de USAID, tiene una tasa de natalidad de 2.6 por mujer pero una tasa neta de reproducción de sólo 0.95. Esto significa que, en promedio, nacen menos de una hija por mujer en Sudáfrica. Y así, a pesar de tener una tasa de natalidad de 2.1 Sudáfrica está en camino de extinción. Otras naciones en la lista de USAID, desde Angola a Zimbabwe, podrían necesitar una tasa de natalidad de más de 6 niños por mujer para afrontar la crisis que afronta el continente, particularmente en una región donde la tasa de infección de adultos con SIDA algunas veces sobrepasa el 35%. Por ejemplo, a pesar de que su tasa de infección de SIDA es de 25%, Zimbabwe está en la lista de USAID. Este país tiene una tasa de natalidad de 3.2 y una tasa neta de reproducción de sólo 1.05.

Según USAID misma, “la pandemia del SIDA continua desolando el continente, aunque hay señales esperanzadoras de que las medidas de prevención y tratamiento están comenzando a detener su contagio. Las tasas de prevalencia permanecen altas en todo el sur del África, alcanzando el 25% en Zimbabwe y cerca del 40% Swazilandia y Botswana. De un estimado de 34-46 millones de personas infectados con el SIDA en todo el mundo, 25-28 millones residen en la África sub Sahariana. Cerca del 80% están en su edad reproductiva y dos tercios son mujeres." La esperanza de vida está en declive y USAID predice que caerá debajo de los 35 años en tan sólo una década en algunas naciones, "con significativas posibilidades de impacto en el crecimiento económico y una presión adicional a los ingresos del hogar." Asi que definitivamente no es una buena idea quitarle partes importantes de sus futuras generaciones a estas naciones.

Es verdad que la mortalidad maternal tiende a caer en los países donde el control poblacional es masivo. Después de todo si las mujeres tienen menos hijos, son menos propensas a morir en el parto. Pero prestándonos una frase de los ambientalistas, ese no es un modelo sustentable. Aquí en el Primer Mundo, casi no se ve que una mujer muera durante el parto o por complicaciones del embarazo. La solución a la mortalidad materna en el Tercer Mundo no está en exportar más condones u hormonas inyectables sino en exportar estándares de higiene, antibióticos y tecnología que han hecho de la muerte materna una cosa del pasado. Esto es especialmente cierto dado que muchos de los anticonceptivos que el Primer Mundo envía al Tercero tienen terribles efectos adversos. Algunos, como el Norplant, solían ser vendidos en los Estados Unidos pero ya no debido a lo peligroso que son, sin embargo continúan siendo aplicados en los cuerpos de las mujeres del Tercer Mundo.

Otra cosa que USAID debería cambiar. USAID, siguiendo el criterio de las organizaciones de planificación familiar, mide su éxito por las tasas de prevalencia en anticonceptivos. Mientras más mujeres los usen, mejor. Esto no toma en cuenta la decisión de la gente local o la continuidad de su supervivencia en el trascurso de los años. Este criterio de “éxito” debería ser modificado.

USAID debería “jubilar” algunas naciones en sus programas de planificación familiar. Con ello ayudaría a la estabilización de la población y reduciría un poco el déficit fiscal de los Estados Unidos. De todos modos, el daño ya ha sido hecho.

(1) Joseph A. D'Agostino es Vice Presidente de Comunicaciones en el Population Research Institute.

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