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Ahora que conocemos los resultados de las elecciones en Iowa, los pro-vida podemos tomar un respiro de alivio. Se ha desechado el peor de los escenarios: que los candidatos de los dos principales partidos norteamericanos sean pro-aborto.
Hubo un momento en que parecía que Rudy Giuliani, quien no es pro-vida en absoluto, podría ser el candidato Republicano. Pero su espantoso desempeño en Iowa –quedó en sexto lugar—probablemente lo ha dejado fuera de competencia. Su negativa a presentarse como candidato en New Hampshire, donde las recientes encuestas lo muestran con sólo una cifra, es otro clavo en su ataúd político. Ahora su estrategia, si se le puede llamar de esa forma, es retirarse de la actividad política con la esperanza de que otros candidatos luchen unos con otros por quitarse fuerza, y luego ganar a lo grande en Florida. Pero en la soleada Florida, las elecciones primarias son todavía dentro un mes y el ganador en Iowa, Mike Huckabee. está listo a acabar con Giuliani en las encuestas incluso en esa localidad. Las posibilidades de que la estrategia a largo plazo de Giuliani sea exitosa se van extinguiendo a medida que pasa el tiempo.
Todas estas son buenas noticias para los pro-vida. Dicho simplemente, sería un desastre para la causa pro-vida si Giuliani llega a ser el candidato, o cualquier otro Republicano que no sea un pro-vida a carta cabal. Peor aún si un candidato republicano pro aborto como Giuliani llegara a ser elegido como Presidente.
He aquí el por qué.
Las prerrogativas del sillón presidencial caerían en manos de alguien indiferente al drama del aborto. Un Presidente con las características políticas de Guiliani no sólo no se pronunciaría contra la práctica del aborto, como Bush lo ha hecho en la Marcha Por la Vida y actualmente lo sigue haciendo, sino que promovería activamente la idea de que proteger las vidas de los inocentes niños no nacidos no es un rol que le compete al gobierno. Incluso no es difícil anticipar que haría que la ley de Protección de Niños Nacidos Vivos se convierta en letra muerta. Y la probabilidad de una nueva legislación que prohíba el aborto sexo selectivo, por ejemplo, se reduciría a su mínima expresión.
Ceder la Casa Blanca a alguien que tenga tales características sería muy malo. Sin embargo, la candidatura de Giuliani nos lleva a imaginar incluso algo mucho peor que sería perder al partido Republicano como defensor de la vida. El movimiento pro-vida quedaría en la orfandad política.
El partido Republicano, vale la pena recordar, no siempre fue pro-vida. Se hizo pro-vida sólo a partir de la nominación de Ronald Reagan, quien presionó para que la causa provida sea añadida a la plataforma del partido y sea aprobada en la Convención Republicana de 1980. La nominación de Rudi Giuliani muy bien podría ser catalogada como un cambio similar en sentido contrario, que si no fuera percibido ahora, sí lo sería en el siguiente proceso de elecciones presidenciales del 2012.
Ante esta desoladora probabilidad, Giuliani prometió en campaña que nombraría en el sector justicia a personas que vayan de acuerdo al modelo de John Roberts y Samuel Alito. Pero eso es totalmente improbable. A los últimos Presidentes con convicciones mucho más fuertes y distintas que las de Giuliani les ha sido extremadamente difícil mantener tales compromisos. Como prueba de eso tenemos el desastre de Harriet Myers. Giuliani, cuya brújula moral apunta en la dirección equivocada en todo y que se rodearía de empleados que reflejan y refuercen su indiferencia por la vida, no lo haría de ninguna manera.
El Senador Huckabee, es de lejos el más ardoroso defensor de la vida humana. Habla con sincera convicción sobre asuntos relacionados al no nacido y, además, es el único candidato que apoya la aprobación de una Enmienda sobre la Vida Humana en la constitución de los Estados Unidos, la cual podría prohibir de una vez y por todas todo tipo de aborto en los cincuenta estados.
Si la derrota de Giuliani presagia algo bueno para los pro-vida, más aún la victoria de Mike Huckabee. Huckabee es, entre los cuatro finalistas, de lejos el más comprometido en la defensa de la vida humana. Habla con sincera convicción, incluso con pasión, sobre asuntos relacionados al no nacido. Además, es el único candidato que apoya la aprobación de una Enmienda sobre la Vida Humana en la constitución de los Estados Unidos, la cual podría de una vez y por todas prohibir todo tipo de aborto en todos los cincuenta estados del país. Y no se trata de mera retórica. Como Gobernador de Arkansas, Huckabee luchó por la aprobación de tal enmienda y ganó.
Esto no quiere decir que yo esté abogando por Mike Huckabee. Y tampoco significa que esté dudando de las convicciones pro-vida de John McCain y Fred Thompson, o incluso de Mitt Rommey, un convertido a la causa pro-vida en su madurez. Sólo quiero resaltar que los demás candidatos ubicados en las primeras posiciones en realidad han tenido problemas para mostrar la solidez de su posición pro-vida. A decir verdad, todos ellos han puesto énfasis en sus discursos pero difícilmente han mostrado hechos para respaldar lo que dicen.
Romney, por supuesto, es él que tendría que ofrecernos algunas explicaciones. Son numerosas las declaraciones públicas de Romney como la siguiente: “Personalmente, no estoy a favor del aborto. Sin embargo, como responsable del bienestar común, protegeré los derechos de las mujeres a escoger bajo el amparo de la ley del país y de la comunidad. Esta es la misma posición que yo he tenido por muchos años”. (Erick Arvidson, Lowell Sun, 20 de Marzo del 2002).
Romney ahora dice que América esta lista a revertir Roe vs. Wade y regresar a los estados la autoridad de permitir o prohibir los abortos, según sea el caso. Y actualmente cuando uno cuestiona sus anteriores puntos de vista sobre el aborto, Romney dice simplemente que él estaba equivocado. Esta breve y curiosamente inofensiva explicación deja satisfechos a muchos pro-vida. Sin embargo, son otros muchos los que se preguntan si su cambio de parecer respecto al aborto fue un asunto de profunda búsqueda espiritual o una mera conveniencia política.
De otro lado, McCain, es conocido por tener un sólido e inalterable voto pro-vida en el Senado. El manifiesta que Roe vs. Wade fue una mala decisión y dice que apoyará los derechos del no nacido. Pero es tenaz en una afirmación hecha en 1999 donde dice “No podría apoyar la revocación de Roe vs. Wade en el corto ni en el largo plazo, pues forzaría a un número indeterminado de mujeres norteamericanas a someterse a una peligrosa e ilegal operación”
El Senador McCain ahora dice que esta afirmación la hizo en el contexto de la necesidad prioritaria de cambiar la cultura de Estados Unidos con respecto al asunto del aborto. Lo que los pro-vidas podríamos concluir aún en su defensa es que McCain está poco dispuesto a pelear por el status quo del aborto. Sin embargo lo que los provida deseamos es un presidente que, como Ronald Reagan, esté dispuesto a usar su autoridad moral para promover una cultura de vida, no uno que pasivamente espere un cambio en la opinión pública.
Luego está Fred Thompson, quien rápidamente apoyado por el Comité Nacional del Derecho a la Vida sorprendió a muchos pro-vida.Thompson, al igual que Romney y McCain, no siempre ha sido pro-vida, e incluso ahora no prohibiría del todo el aborto. Considere esta reveladora entrevista en el programa Meet The Press:
Q: Usted dijo en 1994 como candidato a senador, “No estoy dispuesto a respaldar leyes que prohíban abortos tempranos. No estoy en las elecciones para senador por improvisación, sin saber cuándo empieza la vida. Eso se reduce a si usted cree si la vida empieza en la concepción. Yo mismo en mi interior no estoy seguro de si eso es lo más importante. Por eso mismo no me parece que la ley deba imponer una actitud de esa naturaleza en otras personas”. Por eso ahora queremos preguntarles ¿Usted mismo sabe cuándo empieza la vida?
A: No. No lo sé.
Q: ¿Ahora lo sabe?
A: Mi posición pública siempre ha sido la misma. Yo he sido 100% pro-vida en cada voto que he proyectado.
Q: ¿Usted cree que la vida empieza con la concepción, y que el aborto lo que hace es eliminar la vida de un ser humano?
A: Si, así es.
Q: Sin embargo, ¿usted permitiría que el aborto se realice en los estados si éstos eligen aprobarlo por gente que piensa diferente?
A: No creo que usted pueda tener una ley que deje de lado a un grupo de personas de cierta edad o algo parecido. No puedo cambiar mi sentir en lo moral al respecto, pero legal y prácticamente, debo reconocer que sucede. (Fuente: la serie Meet the Press: 2007 “Meet the Cadidates”)
Frecuentemente las declaraciones de Thompson son confusas. Es confuso cuando primero admite haber sido públicamente pro-aborto, luego unos pocos segundos después dijo que su “posición pública siempre ha sido la misma (100% pro-vida)”. No obstante, lo que se ve claramente es que Thompson no está a favor de ninguna Enmienda para la Vida Humana o una ley que prohíba todo tipo de aborto.
A muchos pro-vida les preocupa esto. Si estos candidatos no pueden o no están dispuestos efectivamente a defender la causa a favor de la vida ahora, cuando están ardorosamente detrás de un voto pro-vida, estarán aún mucho menos interesados de hacerlo si es que llegan a ser Presidentes, especialmente cuando puedan elegir y escoger los tópicos sobre los que se dirigirán en sus discursos y en las conferencias de prensa. Las prerrogativas del sillón presidencial se habrían perdido para la causa.
Por estas razones es que pienso que, cualquiera que sea el nominado en última instancia, la victoria de Huckabee en Iowa es buena para la cauda pro-vida. La elocuencia del gobernador en los asuntos pro-vida, tanto como su buena disposición para liderar sobre el asunto de la Enmienda a la Vida Humana (en lugar de simplemente seguir la “opinión pública”), pondrá presión a los demás candidatos a ser más abiertamente pro-vidas también. Finalmente son los niños por nacer los que se beneficiarían. |