Reporte 7 (19/01/2007) PDF Imprimir

Estimados amigos:
El aborto selectivo por sexo está amenazando la estabilidad de la mayoría de países Asiáticos. En Norteamérica los legisladores electos no sólo deben combatir esta plaga en el extranjero sino que también deben asegurarse de que no se vuelva común en los Estados Unidos.

Steven W. Mosher
Presidente

En los últimos dos años, organizaciones internacionales y algunas naciones Asiáticas han intensificado sus esfuerzos por detener los abortos selectivos por sexo, los cuales han creado una escasez de niñas en muchas naciones durante los últimos 20 años. A principios de año han aparecido algunas estadísticas que muestran los desalentadores resultados de esos esfuerzos. El desbalance de sexos continúa empeorando sin mejora alguna, y ésto debido a la imparable expansión del aborto barato y la tecnología de ultrasonido en cada vez más y más áreas de China, India y otros países.

Un experto afirmó ante las Naciones Unidas que estima que mundialmente están faltando más de 200 millones de mujeres y niñas debido al aborto selectivo por sexo y al infanticidio femenino. Otros expertos estiman que esta cifra es más baja, como 60 millones. Pero todos están de acuerdo en que cada día que pasa el problema se agrava

Con el rápido crecimiento de comunidades inmigrantes asiáticas y musulmanas en los Estados Unidos la proporción de desbalance de sexos pronto empezará aquí, a menos que se vuelva ilegal el aborto selectivo por sexo. El último año una encuesta del Zogby/USA Today encontró que el 86% de los americanos se opone a los abortos selectivos por sexo. El desbalance de sexos ya se ha documentado entre comunidades de inmigrantes asiáticos en Canadá.

A las feministas les gusta culpar al “patriarcado” de esta situación de rápida decadencia. Sin embargo, el “patriarcado” es una situación que viene sucediendo hace miles de años y hoy día es menos poderoso que nunca antes. Lo nuevo y gravitante como causa de este desbalance de sexos es el acceso al aborto en muchos lugares. Es decir la meta más preciada de las feministas: conceder el “derecho de controlar su propio cuerpo” a cada mujer del planeta a través del aborto totalmente accesible. Esto combinado con los bajos precios de los ultrasonidos, que pueden revelar el sexo de los niños por nacer, han producido la desastrosa situación en la que el mundo asiático se encuentra actualmente.

Y es precisamente hoy más que nunca que no se entiende ¿cómo podrían beneficiarse los hombres si este problema los llevará a no poder encontrar esposas?. Para el 2020 se estima que 30 millones de hombres chinos en edad de casarse estarán en esa situación a causa de la “falta” de mujeres jóvenes. Muchos historiadores advierten que un gran número de solteros en una sociedad son un caldo de cultivo ideal para los conflictos sociales y la guerra. El secuestro de mujeres para forzarlas a casarse o prostituirse está creciendo exponencialmente en Asia. Esto representa una desgracia para ambos sexos y para la sociedad en general.

El gran experimento del feminismo, tan sólo a 40 años o más de constituirse en una fuerza social, ha producido esta “maravilla”: la eliminación cada vez mayor de más y más niñas por todo el mundo. Y más aún, nada puede pararlo. Es más, para la perspectiva feminista actual, ¿cómo o por qué debería parar? Si las mujeres tienen derecho a un aborto, ¿por qué ellas no pueden practicarlo sobre la base de una selección por sexo? ¿Es realmente el aborto la opción de las mujeres o es acaso decisión de los gobernantes?

Además, más allá de la preferencia personal muchas mujeres y sus esposos tienen fundadas razones para preferir a los niños por sobre las niñas. Por ejemplo, la mayoría de los chinos aún viven en granjas difícilmente más grandes que las de nivel de subsistencia. Un hijo puede realizar mejor que una hija el trabajo duro que la vida de granja demanda. Los hijos y sus esposas tradicionalmente cuidan de los hijos de los padres mientras que las hijas se unen a las familias de sus esposos.

Al considerar que el gobierno de la China comunista de manera forzada limitaba a las familias chinas a tener uno o dos hijos, no debe sorprendernos que las parejas chinas emplearan el aborto como medio para asegurarse de tener un hijo hombre mientras permanecieran bajo el límite establecido. Ellos asesinaban a sus propios hijos para cumplir con la ley mientras aseguraban su propia supervivencia durante la vejez. Algunos estados de la India también emplean prácticas coercitivas para limitar el tamaño de las familias a dos hijos.

El gran experimento del feminismo ha producido esta “maravilla”: la eliminación cada vez mayor de más y más niñas por todo el mundo.

Las feministas occidentales apoyaban el control poblacional desde el inicio creyendo que tener pocos hijos  liberaría a las mujeres de la “opresión” de ser amas de casa. Si a ésto añadimos los impuestos, los gastos y la presión económica ejercida en todo el mundo desarrollado entenderemos por qué la crianza de los hijos se ve como algo muy costoso.  

Prohibir el aborto selectivo por sexo no hace ninguna diferencia en China e India. No hay manera de implementar tal prohibición cuando las leyes del aborto son tan permisivas. La única solución, por supuesto, es retornar a una cultura que valore toda vida humana y la protección legal para los niños por nacer. El desbalance creciente en la proporción de sexos brinda fuerte evidencia para la discusión práctica contra el aborto, además de algunas moralejas. Algunas sociedades grandes podrían venirse abajo simplemente si no se detiene el aborto.

Echemos un vistazo a algunas de las estadísticas del desbalance de sexos que la fuerza del “mundo del aborto” ha causado en tan sólo dos décadas. De acuerdo al China Dailyn durante el último año nacieron 118 niños chinos por cada 100 niñas chinas, por encima de los 110 que eran apenas cinco años antes. El máximo desbalance natural es de 107 niños por cada 100 niñas. El quiebre chino de 118 a 100 es sólo considerando los nacimientos y no explica el número muchísimo mayor de niñas frente al de niños que se permite morir de hambre durante la niñez, o quiénes se envían fuera a los orfanatos manejados desastrosamente por el gobierno (95% de los orfanatos chinos son para niñas). En la próspera provincia de Guangdong al sur de China, la proporción ha crecido a 130 niños por cada 100 niñas, lo que prueba que la adversidad financiera no es la causa fundamental de este fenómeno. UNICEF estima que hay sólo 832 niñas por cada 1000 niños en China. Estas cifras convierten al país más grande del mundo en el más desequilibrado en cuanto a sexos.

El desbalance de sexos en China e India es un verdadero problema porque esos dos países juntos tienen más de un tercio de la población mundial.

India, la segunda nación más grande del mundo, tiene la segunda peor proporción de sexos: 927 niñas por cada 1000 niños. Nuevamente la pobreza no es la raíz principal de ello: el estado de indio de Punjab cuenta con el más alto ingreso per capita, sin embargo el desbalance es de 793 niñas por cada 1000 niños. Quince años antes, cuando India era pobre y el aborto y los ultrasonidos eran menos asequibles económicamente, el desbalance de ese estado indio era de 874 niñas por cada 1000 niños. El desbalance de sexos en China e India es un verdadero problema porque esos dos países juntos tienen más de un tercio de la población mundial. UNICEF, organismo que no se opone al aborto en general, dice que menos de 7000 niñas nacen en India cada día por dictado de la naturaleza y en los últimos 20 años han sido 10 millones las niñas asesinadas durante el embarazo o justo después que nacieran.

Taiwán tiene 110 niños por cada 100 niñas, y Corea del Sur tiene 108 por cada 100 niñas.

The Toronto Globe & Mail ha señalado que existe una ligera tendencia hacia la selección del sexo entre las comunidades inmigrantes del sur de Asia. Enfocándose en las áreas en las cuales muchos de esos inmigrantes han escogido asentarse, informó el periódico, “La información del censo del 2001 suministrada por Canadá Estadística sugieren un ligero cambio de dirección en la proporción de géneros entre la gente que procede del sur de Asia. De acuerdo a los datos del censo del 2001 en las comunidades sur asiáticas de Mississauga y Brampton el porcentaje de niñas menores de 15 años es de dos puntos porcentuales por debajo del porcentaje que tiene el resto de la población en esos municipios.

El desbalance de sexos también está empeorando en países de Medio Oriente y de África, debido a que el aborto y los ultrasonidos gradualmente están penetrando las culturas tradicionales del lugar. ¿Puede Europa ser inmune a este fenómeno mientras las comunidades de inmigrantes se siguen expandiendo y la población nativa de Europa se reduce?

Es difícil conseguir datos confiables sobre las comunidades inmigrantes de los Estados Unidos. Ciertamente los Estados Unidos en su totalidad no tienen ningún desequilibrio anormal en su porcentaje comparativo de niños y niñas.

¿Deberían acaso los americanos esperar a que este problema se desarrolle de forma extensiva en los Estados Unidos antes de tomar alguna acción? Los estadounidenses deberían asegurarse de que este hábito inmoral y socialmente destructivo no eche raíces en su país como en las comunidades de chinos y en otras comunidades inmigrantes en rápido crecimiento.

 
En China e India el aborto selectivo por sexo es ilegal desde hace años pero el practicarlo no lleva ninguna consecuencia.

En China e India el aborto selectivo por sexo es ilegal desde hace años pero el practicarlo no lleva ninguna consecuencia, de esta manera sus sociedades están yéndose de cabeza al abismo. Estados Unidos, mediante su efectiva estructura de regulación, debe proscribir esta práctica e intentar eliminarla de otras partes alrededor del mundo antes que esta crisis empeore.


El creciente desbalance de sexos en la población del mundo en general, y de manera particular en Asia, prueba que el aborto a demanda es verdaderamente contraproducente.
Joseph A. D'Agostino es Vice Presidente para las Comunicaciones del Population Research Institute.
 
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Steve Mosher es el Presidente del Instituto de Investigación en Población (Population Research Institute), una organización sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblación en el mundo.
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