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Grupos feministas y de homosexuales en el Perú no vieron
mejor oportunidad para cambiar el marco jurídico peruano
en función a su agenda que pretender incluirlos en el
proyecto del Plan Nacional de Derechos Humanos. El debate
se prolongó por más de un mes entre Noviembre y Diciembre
pasados.
La iniciativa de elaborar un Plan Nacional de Derechos
Humanos no es nueva. Responde a lo establecido por la
Cumbre de Derechos Humanos de Viena en 1993. Sin embargo,
es evidente un lenguaje adicionado desde la Oficina del
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos
Humanos que nos sugiere incluir en el Plan conceptos como
los de “orientación sexual”, “derechos sexuales y
reproductivos”, “equidad de género” y entre las
consideraciones de “salud reproductiva” se incluye que
“las normas que prohíben el aborto son discriminatorias
contra la mujer”.
De hecho entre los conceptos de la Cumbre de Viena y las
recomendaciones del Alto Comisionado hay una diferencia
notoria cuya raíz ideológica es harto conocida. Por otro
lado,
la Cumbre de Viena tiene carácter vinculante para los
Estados parte, las recomendaciones del Alto Comisionado,
no.
¿Qué pasó con el plan de los grupos homosexuales para el
Plan?
Todas las intervenciones mediáticas de organizaciones
feministas y homosexuales han coincidido en afirmar que a
partir del cambio de representantes de la Conferencia
Episcopal en la reunión del 15 de Noviembre de 2005 se
modificó totalmente el proyecto del Plan Nacional de
Derechos Humanos y fueron retiradas todas sus propuestas.
Fase previa al 15 de Noviembre del 2005
El Consejo Nacional de Derechos Humanos, entidad
dependiente del Ministerio de Justicia, tenía el encargo
de llevar adelante la elaboración del Plan. Se preparó por
casi dos años. A la luz de los hechos que relatamos líneas
abajo, toda esta etapa estuvo liderada por la Coordinadora
Nacional de Derechos Humanos con un lobby muy activo de
grupos feministas y homosexuales locales. Algunos de los
talleres preparatorios tuvieron como expositores en el
tema de “enfoque de género” a grupos feministas y en el de
“orientación sexual” al Movimiento Homosexual de Lima y a
representantes de grupos LGTB (lesbianas, gays,
transexuales y bisexuales).
Organizaron 18 audiencias públicas en todo el país,
invitaron a todos los sectores y se preocuparon
especialmente de hacer participar a algunas personas
vinculadas con la Iglesia Católica y el CONEP, entidad que
agrupa a las instituciones evangélicas. El sentido de las
audiencias era darle un matiz democrático y consensual al
Plan. Levantaron un website
(ver
enlace)
con un espacio de intervención ciudadana. Las
intervenciones tanto del website y de las audiencias
fueron tabuladas y convertidas en pulcros cuadros por una
universidad local. Todo era una supuesta participación
ciudadana hasta que llegó la hora de traducir todo eso en
el texto del Plan y se evidenció un carácter radicalmente
diferente.
Con la redacción del borrador del Plan comenzó a develarse
toda la orquestación. Ésta fue encargada por contrato al
Dr. Javier Mujica, conocido directivo de la Coordinadora
Nacional de Derechos Humanos y asesor de un conocido
político de izquierda, Javier Diez Canseco. Esta
contratación fue un asunto de poca transparencia ya que la
Coordinadora era uno de los miembros del Consejo. La
presentación de este borrador fue justamente el punto de
la citada reunión del 15 de Noviembre.
Usted no está acreditado
Una carta firmada por el presidente de la Conferencia
Episcopal Peruana (CEP), Monseñor Hugo Garaycoa, no fue
suficiente en un primer momento para acreditar a un nuevo
representante en la reunión del Consejo Nacional de
Derechos Humanos. Las excusas se multiplicaron para
impedir esa incómoda presencia. “¿Ese monseñor puede
autorizar el cambio’”, dijeron. “Encima de él sólo está el
Papa”, fue la respuesta. Y luego “Usted tendría que
tramitar esta carta por mesa de partes”, para seguir con
“ya existe otro representante, es el P. Mateo Garr”. Sin
embargo, dentro de la reunión ya estaba la señorita Zulma
Villa Vílchez como representante de la Conferencia
Episcopal!!!. Ella aún más incómoda dijo - antes de salir
despavorida - haber estado en unas cuantas reuniones pues
quien más había participado era Oscar Ayzanoa.
Después nos
enteramos que el Sr. Ayzanoa era empleado del Ministerio
de Justicia que incluso entró a una de las reuniones a
aclararnos un asunto técnico. El rigor para la
acreditación del nuevo representante contrastaba con la
complacencia para los antiguos y ante la pobre
argumentación mostrada, el secretario ejecutivo del
Consejo, Dr. José Burneo, no tuvo otra opción que aceptar
el ingreso.
La reunión se limitó a una presentación muy resumida de un
documento de 615 páginas, publicado en el website el día
anterior sólo 15 horas antes. Increíblemente nadie
protestó por el hecho (tampoco nadie parecía desvelado).
El tenor de la reunión fue que debían esperar 10 días para
recibir opiniones e incorporarlas al texto para darle
aprobación. El único que intervino fue el representante de
la CEP preguntando cuáles serían los pasos para llegar a
una versión definitiva del Plan. Pregunta que desataría
las alarmas puesto que para todos ése era el Plan. En ese
momento sólo dijeron que su opinión sería tomada como una
más, ya que la CEP ya había expresado su opinión a través
del P. Mateo Garr y con ello se dio por terminada la
sesión.
Reuniones posteriores
Lo que siguió fue pasar por alto las opiniones de la CEP y
cambiar lo mínimo posible el Plan. El vicio principal de
ese borrador era incluir conceptos y propuestas que
afectaban el marco jurídico vigente: equidad de género,
derechos sexuales y reproductivos, despenalizar el aborto,
incluir el término de “orientación sexual” como criterio
de no discriminación y un sin número de cambios en la
Constitución.
Uno de los argumentos que más ayudó a lograr los cambios
fue que un Plan es una política pública y no es la forma
de proponer nuevos conceptos jurídicos pues para eso
existen otros mecanismos constitucionalmente ya
establecidos (por ejemplo un proyecto de ley en el
Congreso).
Luego de varias reuniones donde se trataron de objetar las
observaciones de la CEP finalmente, el viceministro de
Justicia, Dr. Jaime Reyes, nos dijo que se quitarían todos
los temas polémicos y nos pasarían un nuevo documento para
una reunión maratónica el día 25 de Noviembre. Dicho
documento llegó el 24 en la noche para que no haya tiempo
de leerlo.
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