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Reproducimos un resumen del excelente Informe
elaborado por ORMALC -
Observatorio Regional para la Mujer de América Latina
y el Caribe (*).
Septiembre 2005.
Si Usted desea ver el Informe completo.
Descargar aquí.
O dirigirse a:
yvaras@ormalc.org |
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La legalización del aborto no reduce las tasas de
mortalidad materna:
Tal vez una de las razones que pueda explicar este
fracaso en la política global para la reducción de
la mortalidad materna radica en que gran parte de
los recursos se han dirigido hacia agencias de
planificación familiar que promueven los “servicios
de salud sexual y reproductiva”, en los cuales el
aborto juega un papel central, en lugar de ser
destinados a mejorar el sistema de salud (inversión
en la mejora de hospitales, equipos, cuidados de
emergencia y medicinas) y otros aspectos como acceso
al agua potable, al saneamiento y a la mejora de la
alimentación.
Si se hace un análisis comparado de las
legislaciones de los países relativas al aborto y
las tasas de mortalidad materna se encuentra que no
existe una correlación estadística ni bases
científicas para afirmar que a mayor liberalización
de la legislación con respecto al aborto exista una
disminución de la mortalidad materna. Hay países
donde el aborto es ilegal o muy restringido, y donde
se presumen altos índices de abortos clandestinos,
que tienen menores tasas de mortalidad materna que
otros donde esta práctica es ampliamente permitida y
donde es llevada a cabo en condiciones “seguras”. |
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Más del 50% de las muertes maternas del
mundo suceden en los países que tienen las
leyes menos restrictivas. En la India, por
ejemplo, donde existe una legislación que
permite el aborto en casi todos los casos
desde 1972, es donde más muertes maternas
ocurren.
Cada año, se registran alrededor de 136.000
casos, equivalentes al 25% del total
mundial, que para el año 2000 se calculó en
529.000.
(Figura 1)
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1 de
cada 4 muertes maternas de todo
el mundo sucede en la India, donde
el aborto es ampliamente legal. |
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En los países desarrollados también se puede
ver que no hay una correlación entre la
legalidad del aborto y los índices de
mortalidad materna
(Figura 2).
Rusia, con una de las legislaciones más
amplias, tiene una tasa de mortalidad
materna alta (67 por 100.000 nacidos vivos),
6 veces superior al promedio.
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En contraste, Irlanda, donde el aborto es ilegal
prácticamente en todos los casos, posee una de las tasas
de mortalidad materna más bajas del mundo (5 por 100.000
nacidos vivos), tres veces inferior a la de su vecino el
Reino Unido (13 por 100.000 NV) y a la de Estados Unidos
(17 por 100.000 NV), países donde el aborto es ampliamente
permitido y los estándares de salud son altos
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En América Latina, Chile, que posee una de las
legislaciones más restrictivas del mundo con respecto al
aborto, tiene la segunda tasa de mortalidad materna más
baja (31 por 100.000 NV), después de la de Uruguay (27 por
100.000 NV), menor incluso que las de Cuba (33 por 100.000
NV) y Guyana (170 por 100.000 NV) que son los únicos
países de la región donde el aborto es permitido sin
restricciones. Las mayores tasas de mortalidad materna de
Sur América las presentan Bolivia (420 por 100.000 NV) y
Perú (410 por 100.000 NV), cuyas legislaciones permiten el
aborto en algunos casos.
Como puede verse
(figura 3),
la legalidad o ilegalidad del aborto no afecta las tasas
de mortalidad materna. Lo que sí resulta determinante, en
cambio, es el número de partos atendidos por personal
calificado. En Haití, por ejemplo, que tiene la tasa de
mortalidad materna más elevada de la región (680 por
100.000 NV), el 76% de los partos no reciben atención
calificada, en Bolivia este número llega al 65% y en Perú,
al 59%.
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En contraste, en los
países donde la mayoría de los partos reciben atención
calificada, las tasas de mortalidad materna son
notablemente más bajas
(ver figura 4).
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Estos datos sugieren, de manera concluyente,
que para disminuir la mortalidad materna no se
debe recurrir a la legalidad del aborto sino a
aumentar el número de partos que son atendidos
por personal idóneo y calificado. |
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De otro
lado, si se analiza detenidamente la evolución de la
mortalidad materna en países que han tenido cambios
recientes en su legislación con respecto al aborto, se
encuentra que, contrario a lo que generalmente se
argumenta, no existe una tendencia generalizada a
reducir notoriamente las tasas de mortalidad materna
en aquellos países que liberalizan esta práctica, ni
tampoco a aumentarlas donde la legislación se ha hecho
más restrictiva, como es el caso de Polonia, El
Salvador y Chile, donde, de hecho, las tasas de
mortalidad materna continuaron bajando e incluso se
redujeron a la mitad después de introducir reformas
para penalizar o
restringir el aborto. |
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El caso de
Polonia es paradigmático, después de décadas de permitir
el aborto a libre demanda como una nación Soviética, en
1993 el nuevo gobierno decidió penalizarlo (salvo en casos
de violación, problemas con el feto o riesgo para la salud
de la madre). Desde entonces, no sólo el número de abortos
legales se redujo en un 99.8%, de 59.417 en 1990 a 138 en
2000, sino también la mortalidad materna, que experimentó
un descenso del 73.3%, pasando de 15 por 100.000 NV en
1990 a 4 por 100.000 NV en 2000.
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Un análisis
serio de las estadísticas demuestra que el factor crucial
para la reducción de las tasas de mortalidad materna no es
la legalización del aborto sino el mejoramiento del
sistema general de salud.
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La legalización del aborto no reduce su incidencia |
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Contrario a
lo que comúnmente se dice, la legalización del aborto no
conduce necesariamente a una disminución en las tasas de
incidencia. Stanley Henshaw, un reconocido investigador
del Alan Guttmacher Institute ha admitido que “en muchos
países es común que después de la legalización las tasas
de aborto tengan un aumento sostenido por algunos años
para luego se estabilizarse” (AGI, press release, 6/16/94)
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En 1973
la Corte Suprema de los Estados Unidos legalizó el
aborto en todo el país. Anteriormente sólo era
permitido en algunos estados. Diez años después la
cifra de abortos había
crecido en un 112%. Para 1990 era 2.3 veces mayor,
alcanzando un pico de 1.5 millones de abortos anuales.
Desde entonces el número de abortos ha ido en descenso
pero aún se mantiene alto34. Es importante anotar que: |
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Entre 1973 y
2000 se llevaron a cabo cerca de 33 millones
de abortos legales en EEUU |
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En España, un informe reciente del Instituto de
Política Familiar35 señala que el aborto es la primera
causa de mortalidad en dicho país36, por encima del
cáncer y de los accidentes. En el 2002 se produjeron
cerca de 80.000 abortos, un 10% más que el año
anterior. En el 97% de los casos la causa aducida fue
la “salud materna” que engloba tanto a causas físicas
como psíquicas. |
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En
España 1 de cada 6 embarazos termina
en,aborto. 20 años después de la
legalización, el número de abortos se
ha incrementado en un 400%. |
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En los últimos
10 años, el porcentaje de abortos en menores
de 18 años se ha duplicado.
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Otro país que no se queda atrás es el Reino
Unido. Sólo en Inglaterra y Gales se llevaron
a cabo 185.415 abortos inducidos en el 2004
37, un 2.1% más que el año anterior. |
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Desde
su legalización, en el Reino Unido
el número de abortos se ha
incrementado en un 272%. En la
última década este aumento ha sido
del 17%. |
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Conclusiones
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La evidencia es contundente en demostrar que la
legalización del aborto:
• No reduce las tasas de mortalidad materna
• No contribuye a la salud de la mujer
• No disminuye su incidencia
Es un atentado contra las mujeres engañarlas
haciéndoles creer que aborto legal significa
aborto “seguro”. Por lo tanto, la legalización del
aborto, viene a convertirse en una forma de
discriminación para la mujer, que es la primera
perjudicada, por las secuelas que ello reporta.
Septiembre, 2005.
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(*)
El Observatorio Regional para la Mujer de América
Latina y el Caribe, es una red de más de 150 ONG’s
del ámbito internacional cuyo objetivo es observar
y promover acciones a favor de los derechos y la
dignidad de la mujer, la familia y la sociedad en
Latinoamérica y el Caribe. |
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